OKLAHOMA CITY - Es un deja vu de nuevo.
Hola, 2012.
¿Podrá Obama ganar un segundo mandato? ¿Podrán los Spurs ganar otro partido contra el Thunder?
No había ninguna necesidad de encender fuegos artificiales
después del partido en el vestuario. Las cosas se pusieron explosivas a
principios del tercer trimestre cuando el entrenador Gregg Popovich y
Tim Duncan se enfrentaron mandíbula a mandíbula luego de otro pase
indeciso que llevó a otra volcada en el otro extremo de la cancha.
Ya no se trata solamente de la presencia inspiradora de Serge Ibaka en la alineación del Thunder.
Es debido a toda la enérgica y atlética alineación de un conjunto
de los Thunder que corren como vacas salidas de un jaula. Y también a
una formación de los Spurs que, tal y como lo hizo hace dos años, de
repente se ve como si estuviera trasnochada.
Ya no solamente es una cuestión de simplemente pedirle a Tony
Parker que juegue mejor. Se trata de encontrar una manera para que los
Spurs recuperen su compostura y efectividad contra un equipo de Oklahoma
City que en los dos últimos partidos los ha encarado a ellos como un
paquete de cuchillos de carnicero.
Se han jugado cuatro partidos y los cuatro han sido ganados por
amplias ventajas. Pero no importa lo que diga la hoja de puntuación de
la serie, la verdad es que no se siente como si las finales de la
Conferencia Oeste estuvieran empatadas 2-2.
Se podría decir que los Spurs tienen nuevamente la espalda contra
la pared. Pareciera estar en una situación similar a la de hace dos
años, cuando el Thunder perdía con San Antonio por 2-0 y luego rugiera
de nuevo para terminar un barrido inverso.
¿Se acuerdan de los Juegos 1 y 2 en San Antonio, cuando la línea
frontal del Thunder conformada por Nick Collison, Kendrick Perkins y
Thabo Sefolosha sumó apenas nueve puntos combinados? Eso obligó al
entrenador del Thunder, Scott Brooks, a realizar un cambio en la
formación y colocar a Reggie Jackson en la cancha, además de poner a
Jeremy Lamb en la rotación.
Esta vez fueron Duncan (nueve puntos), Tiago Splitter (3) y Danny
Green (3) quienes apenas lograron sumar unos pocos puntos a favor y la
solución es difícil de encontrar con hombres como Cory Joseph, Matt
Bonner y el resto de la caballería desesperada de los Spurs.
Con los jóvenes brazos y las piernas de Russell Westbrook, Kevin
Durant, Lamb y Jackson cortando ángulos y saltando entre las líneas de
pase, el Thunder ha sofocado a la ofensiva de San Antonio.
Con su forma agresiva e implacable de jugar, Oklahoma City
también ha superado la defensa de los Spurs. De los 40 puntos de
Westbrook y los 31 de Durant, gran parte de ellos se dieron luego de
atacar el aro y hacer que los Spurs se vieran impotentes y sin poder
hacer nada al respecto.
Terminaron también con marca de 21-0 en puntos de contraataque.
Es más, en la primera mitad los Spurs ni siquiera lograron ejecutar una
sola jugada de transición.
Y aunque Parker salió decidido a volver a establecer su modo de
ataque en la pintura, su constante desafío a Ibaka en realidad sacó de
ritmo a la ofensiva de los Spurs.
"No jugamos un partido inteligente en general", dijo Popovich.
"De repente queríamos ver si Serge podría bloquearnos un tiro o algo
así. Pensé en pasarles una fotografía en el banco. Así sabrían quién era
Serge.
"(Fue) baloncesto muy poco inteligente...en lugar de buscar a la
gente sin marca dentro de la cancha, empezamos a atacar el aro
imprudentemente y eso se convirtió en tiros bloqueados. Tuvimos siete
pérdidas de balón en la primera mitad, pero en realidad fueron 14 por
los siete bloqueos que nos hicieron. Debemos jugar de forma inteligente
contra esos grandes atletas. Son talentosos, obviamente, pero el
atletismo y la longitud que tienen nos deja un pequeño margen de error.
Será mejor ser inteligente en la forma de jugar y no podemos permitirnos
el lujo de meter la pata tantas veces como lo hicimos hoy".
En este momento de la temporada y rodeado con un núcleo de
veteranos, no hay Xs y Os para reorganizar en la pizarra y que entregue
una solución. Esa es la razón por la que Popovich sacó a Duncan, Parker,
Manu Ginóbili y Kawhi Leonard cuando la ventaja Okahoma City llegó a 27
puntos y todavía era el tercer cuarto. Él necesita conservar lo que
reste en los tanques usados de estos hombres para lo que queda de la
serie y, quizás, de la temporada.
"Esto no tiene nada que ver con ajustes", dijo Popovich. "Se
trata de jugar de forma más inteligente, más duro y más consistentes
durante más minutos".
No haberlo hecho ha convertido el Chesapeake Arena en la casa de horror de los Spurs.
Desde las finales de Conferencia de 2012, los Spurs tienen el
mejor récord de la NBA como visitantes, con marca de 62-33 contra los
otros 28 equipos de la liga. Pero también tienen un registro de 0-9 en
Oklahoma City desde entonces.

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